Bobby García

La Suerte está echada

Por Bobby García

&.- De una patria sin sentido.

Por solicitud de varios compañeros (correos) vuelvo a repetir la presente colaboración que envié hace como un año.

Captura de pantalla 2016-06-29 a las 13.12.55Llegué de Santa Rosalía a trabajar en la secundaria dos y en la nocturna. Había dos directores de casacas distintas: uno era amante de la filosofía y por ende, de la verdad y la justicia. El otro era reacio al diálogo y los acuerdos. Desafortunadamente los dos murieron en el gran terremoto del 85. Los maestros de la nocturna encuadrados en la delegación sindical –obviamente charra- habían elaborado un documento, firmado por todos, en el que pedían que no se me permitiera formar parte de la planta de maestros. El director llamó a una reunión y en forma por demás docta e inteligente argumentó mis derechos invitándolos a “observar el trabajo del profesor García”, y de encontrar razones de peso proceder en consecuencia. Todos se hicieron mis compañeros… la actitud de la delegación sindical fue una actuación sin sentido. En las primeras asambleas observaron que yo no saludaba la bandera. En una reunión de trabajo me bombardearon: “saludo la bandera todos los días y a todas horas, llegando a tiempo al trabajo, sin faltar y sin los famosos “permisos económicos”, cumpliendo en el aula, siendo consecuente con mi decir y actuar pues predico la democracia y la justeza dentro y fuera del salón, pidiendo a mis alumnos la reflexión sobre el juramento a la bandera”: “te prometemos ser siempre fieles a los principios de libertad y de justicia que hacen de nuestra Patria, la nación independiente, humana y generosa a la que entregamos nuestra existencia”. Hasta hoy ese juramento es “un credo” sin sentido ya que la libertad y la justicia “andan de vacaciones” y por lo tanto nuestra patria no es humana ni generosa y mucho menos independiente ya que de otra manera más de setenta millones de mexicanos no vivieran con  tanta pobreza y necesidades y en pobreza extrema en esta nación donde el entramado de las instituciones arropa solamente a la clase política, el capital, la corrupción y la impunidad. En la secundaria dos había un maestro que en las asambleas platicaba, no pedía orden a los alumnos, se iba de la asamblea, etc. Un día lo nombraron subdirector y el siguiente lunes llegó con traje, guardó compostura en la asamblea, adoptó la postura de “firmes” como militar y saludó la bandera y revisó para que los alumnos hicieran lo mismo ya que los hay que saludan colocando el dedo pulgar entre el ojal de la camisa y la mano parece que contiene un pájaro. Llegué a mi primara clase de sociales (tercer año) y hablé sobre el modo de ser del ciudadano, cómo se adquiere otro comportamiento cuando se le otorga una comisión, vestir hasta con traje por un simple puesto, etc. etc. A la salida me esperaba el nuevo y flamante subdirector; me llamó a su oficina, me reclamó, me defendí diciéndole que solamente puse el ejemplo de cómo una persona cambia de modo de actuar por una responsabilidad, que exige respeto y responsabilidad cuando nunca practica valores… que no me dirigí a él en ningún momento. Su cambio fulminante fue una actitud sin sentido.

El día de la bandera, ese símbolo que debería hacernos sentir orgullosos por la “patria humana y generosa a la que deberíamos entregar nuestra existencia” no es así, es un contexto sin sentido ya que cada día nos alejamos más de la posibilidad de arribar a un país de fidelidades, de principios humanos, de libertad y justicia para arroparnos en una patria humana y generosa por la que estaríamos dispuestos a entregar nuestra existencia. La realidad actual nos aprisiona en una patria sin sentido. Una de las primigenias alternativas por las que realmente vale la pena vivir es la lucha por la libertad y la justicia. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Y en ese cúmulo de símbolos patrios: la bandera y sus colores, el escudo, el águila y la serpiente, Cuauhtémoc y su heroica resistencia al quemarle los pies,  aflora la podredumbre de una lucha de lobos humanos que ante las elecciones se muestran como lo que son: simples primates que en cabriolas bufonescas se declaran “sin cola que les pisen, luchadores izquierdistas, retomar el camino contra el despeñadero, amantes de la democracia y la honradez. Sin respeto alguno bombardean por los medios de comunicación mil virtudes ¡como si la patria humana y generosa ellos apenas la estuviesen descubriendo porque vivían en otro mundo! Y son los salvadores que vienen a rescatar la entidad, es no tener madre ya que piensan que somos pendejos y analfabetas políticos. Todos ellos se tropiezan con  el trapecio y las suelas de sus zapatos chapalean pus y carroña. La nación independiente, humana y generosa no puede florecer en la clase política sudcaliforniana que ante las elecciones y la vida pública muestra su pequeñez y el amor enfermizo por poder y dinero. (¿Habrá excepciones?) El pueblo es actor pasivo de una patria sin sentido en la que los buitres se robaron el águila, la serpiente, el agua, el nopal y las piedras.. Alea Jacta Est 28-0616

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