Columnas

ABCdario / COTA OSUNA Y FIDEL

Por Víctor Octavio García

  • “Mojitos” en el Palacio de la Revolución

El lunes me habló José Carlos Cota Osuna, motivado por la columna de ese día en la que hable de Fidel Castro, me gusto tu columna y me hizo que me trasladara 16 años atrás, me dijo; intercambiamos algunas impresiones sobre Fidel y me confió, ya en la plática, que lo había conocido personalmente y que lo había dejado impresionado; créeme que es un hombre fuera de serie, me dijo: Horas más tarde me envió por Watsaap un par de fotos con Fidel tomándose un “mojito” y otra más de un encuentro de senadores mexicanos con el líder histórico de la revolución cubana, también en el Palacio de la Revolución, en La Habana; No con poco esfuerzo lo persuadí a “hacer algo” (relato) para compartirlo con ustedes: Logré vencer su resistencia después de insistirle un rato y motivar su orgullo al decirle que era el único sudcaliforniano que podía presumir haber saludado a Fidel y haber compartido con él un “mojito” en el Palacio de la Revolución; y he aquí su relato; “Estimado Víctor: el encuentro con Fidel (QEPD) se remonta al año 2000 siendo Senador de la República formé parte de una delegación de Senadores priístas encabezada por el entonces Presidente del Senado, Enrique Jackson, invitados por el embajador Heriberto Galindo, a la develación de una estatua de don Benito Juárez donada por nosotros y que actualmente está en el paseo de los Presidentes en la Habana.

Inicialmente no se contemplaba ninguna reunión con el Comandante Castro, pero uno de los 2 días que permanecimos en la Habana, de pronto nos concentraron en el hotel; nos subieron a un autobús y de ahí al Palacio de la Revolución donde despachaba Fidel.

Serian como a las 7 pm cuando llegamos, pasamos a la zona de elevadores no se si subimos o bajamos, no tenían números de piso los elevadores; llegamos a un salón con iluminación y oxigenación artificial donde apareció el Comandante con su uniforme verde olivo, recuerda que era el Presidente de la República de Cuba. Ahí fueron los mojitos y las fotografías: Impresionante personalidad pero lleno de cordialidad y sencillez para con nosotros.

Después pasamos a otro salón vía elevadores, él se fue por su lado y llegamos a una reunión de trabajo donde charló por espacio de una hora, era un excelente charlista.

Nos relató con lujo de detalle su estancia en México, antes partir a Tuxpan, Veracruz, de donde zarpó en el Gramma rumbo a Cuba a iniciar la Revolución que lo llevó al poder. Nos habló de su gran amistad con don Fernando Gutiérrez Barrios que cuando Fidel estuvo en México era el Director Federal de Seguridad. De su gran amistad con el Presidente de México, Carlos Salinas de Gortari durante sus años de Presidente, y de su poca simpatía por Ernesto Zedillo que recién había llegado a la Presidencia de México. Nos habló de las relaciones con Estados Unidos de Norteamérica y de lo que esperaba de las relaciones con México y del papel del Senado Mexicano. En fin una larguísima platica muy amena.

De ahí nos invitó una cena –a base de carne de puerco, sin faltar la “gallinita pinta” y los postres de plátano– y otra vez a otro salón, él por su lado y nosotros por otro, en elevadores sin números que no sabíamos si subíamos pero creo que bajábamos más. Llegamos a un recinto con todo el entorno artificial a degustar una excelente cena, acompañado él por el Presidente del Parlamento Cubano y su canciller Robaina. La charla continuó sobre política internacional y su relación con los países europeos. El hablaba y hablaba aquello parecía interminable entre habanos y buen vino –de reservas especiales españolas y argentinas–; eran ya las 4 de la mañana, hasta que Enrique Jackson le dijo; “Presidente nos tenemos que levantar temprano a las 11 es la debelación de la estatua al Benemérito don Benito Juárez y seria un honor que nos acompañara”, a sabiendas que él nunca acostumbraba asistir a este tipo de eventos.

Cuál sería nuestra sorpresa que al día siguiente a punto de iniciar la ceremonia en la Avenida de los Presidentes, empezaron a llegar motos, patrullas cerrando calles, anunciando la llegada del Comandante Castro que en una gran deferencia a la Delegación Mexicana y a México principalmente, nos acompañó develando la estatua, colocando una ofrenda floral y dando un emotivo discurso sobre Juárez y lo que significa México como país para los cubanos.

Amigo Víctor. Este encuentro con Fidel Castro que te relato ha sido una de mis mayores e inolvidable experiencia en mi vida el conocer y poder saludar aun hombre de la estatura del Comandante Castro, un Líder Universal qué hoy viene a mi memoria tras su fallecimiento que le llora todo el pueblo cubano y que el mundo le recuerda y le reconoce como lo veras esta noche en sus funerales en la Habana, con la presencia de jefes de Estado de casi todos los países del mundo y donde estará el Presidente de México, Lic Enrique Peña Nieto. Gracias Víctor. Un abrazo”. Hasta aquí el relato de José Carlos Cota Osuna.

Le agradezco al Ing. José Carlos Cota Osuna, el haber compartido su experiencia de su encuentro con Fidel Castro; me costó trabajo convencerlo pero creo que al final se impuso la amistad de muchos años que nos une y sobre todo, la gratitud que le profeso tras el fallecimiento de mi papá en la ciudad de México, al ser una mano amiga que me extendió su apoyo y dio aliento durante el difícil trance; nuevamente gracias Ing. José Carlos Cata Osuna.

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a abcdario_@hotmail.com

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