Bobby García

La Suerte está echada / MI OTRA CASA

Bobby García

&.- Como un homenaje a la nostalgia y soledad. En los aromas cristalinos de navidad y año nuevo les entrego Mi otra casa, poema que escribí en 1988, aproximadamente

MI OTRA CASA

Mis pasos retumbaron en la noche
y mi sombra fue una más de las mil sombras
mezcladas en el piso de la calle
esa calle tan triste tan sola tan nada
Por fin llegué a la casa señalada
y mis zapatos lastimaron el silencio

El ruido viejo de la vieja vida
me caminó muy hondo por los huesos

Una alfombra verdosa me miró muy triste
y con húmedo acento me gimió al oído:
por aquí pasó corriendo la vida
y la muerte la siguió presurosa
sigilosa la alcanzó
Mis zapatos caminaron con mis ojos
y se detuvieron en las sillas en la mesa
las tazas y cucharas en el comedor

El ruido viejo de la vieja vida
me caminó muy hondo por los huesos

Aquí se sentó la vida –comentó la silla-
aquí bebió la vida aquí comió
aquí platicó y caminó
gritaron la mesa la taza y la cuchara
y los trastos de polvo en la cocina
Aquí se acostaron los recuerdos y los sueños
me gritó una vieja cama en su cuarto viejo;
aquí se acostaron la vida… y la muerte…
y la muerte se acostó con ella…
se levantó la vida y no regresa

La vieja cama en su cuarto viejo
me miró con tristeza de almohada
y me preguntó:
¿Acaso no viene contigo?

El ruido viejo de la vieja vida
me caminó muy hondo por los huesos

Me desesperé corrí del cuarto
pero mis zapatos y mis ojos
se fueron a platicar con la ventana:
por aquí se asomó al mundo –les dijo-
en mí reclinó su frente
por mí suspiró sus quimeras
y un día pasó la rueda del tiempo
y se fueron cogidos de la mano

El ruido viejo de la vieja vida
me caminó muy hondo por los huesos

Me rodearon los trastos de la casa
la mesa las sillas y la cama
los recuerdos y los sueños
los pasos del silencio
en el vientre de la alfombra
telarañas y polvos de los vidrios
¿Acaso no vienes a quedarte?
¿No vienes a levantar la muerte?
¿No te devolvió la rueda del tiempo?
¿No vienes a revivir la vida?
me gritaron con espantosa desesperación

Recogí mis zapatos y mis ojos
y salí corriendo por el patio
Hasta allá escuché sus gritos y sollozos
Traspasé el muro del silencio
y volví a la calle de la vida

Recordé entonces
que el fin de año melancólico
nos invita a casas desoladas
que todos llevamos por dentro…
a casas de recuerdos y tristezas
que llevamos un poco o un mucho
en la casa de la vida

¡Y el ruido viejo de la vieja vida
me caminó muy hondo por los huesos!

Alea Jacta Est… 15-12-16

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